Versos, confesiones y relatos

Hoy por la mañana mi alma se ha levantado floja y la AUTOESTIMA le ha dicho:

–Venga, levántate, vámonos a dar una vuelta.

Mi mente se ha activado por orden directa de mis neuronas recién desperezadas y, tras ingerir mi cuerpo su dosis necesaria de cafeína, mis pies han enfilado calle abajo en dirección al paseo, destino: el MAR.

Allí, me he descalzado y mis plantas, profusamente enraizadas a la Tierra en estos tiempos, han saboreado el tan rugoso como terso tacto de la arena, delicado, plácido y sanador, dando un complaciente paseo, deleitándose mis sentidos, también, del anaranjado amanecer.

De pronto, ha venido a verme mi Amiga la CONFIANZA, me ha tocado en el hombro y me ha dicho:

–Hoy no tengo demasiadas fuerzas, me siento abatida, desalentada, hundida…

–Sigamos paseando –le he dicho –El abatimiento no debe ser nuestro impedimento, ni causarnos desfallecimiento.

Mientras charlábamos al abrigo del alba y la brisa marina, degustando en los pies las caricias de la arena y del agua del mar, hemos divisado a nuestro eterno enemigo el MIEDO, acercándose a lo lejos, acompañado de su fiel séquito, sus compañeros y grandes amigos los Traumas, la Inseguridad, la Duda, el Resentimiento, la Negatividad, la Ansiedad, la Ignorancia, la Ira, el Rechazo, los Juicios, la Discriminación, la Mentira, la Traición y el Sufrimiento, todos ellos fuertes y robustos, caminando con monumental brío y aplomo, a la caza de sus nuevas, cobardes y débiles presas.

Mi amiga, la Confianza, se ha paralizado. Está asustada…

–Tranquila –le he dicho –el Miedo sólo ataca si tú se lo permites, ni él ni sus amigos nada nos harán, puesto que el Amor nos protegerá.

–¿El Amor? –pregunta mi Amiga.

–Sí… –respondo –el Amor Incondicional… el Amor Universal… el Amor hacia uno mismo.

Pero el Miedo y sus compañeros avanzan con paso firme, dispuestos a embestirnos, cargados con todas sus armas, preparados para clavarnos sus astas, abalanzarse en los barruntos de nuestras debilidades, hurgar en los atisbos de nuestras inseguridades, para inmovilizarnos, embobarnos, inutilizarnos, hasta adormecernos.

–Yo no quiero que el Miedo me devore –manifiesta la Confianza intimidada.

–No lo va a hacer –le respondo –Puesto que a tu interior no lo vas a dejar acceder.

Y al tiempo que marchan nuestros enemigos, cual ejército en plena batalla, el plácido y cristalino mar desprende ese brillo que apacigua tu alma con sólo mirarlo y escucharlo, sosegado, susurrándote al oído, tranquilo, sereno:

–No dejéis que se os acerque el Miedo… Y si lo hace, enfrentaos a él.

Y de aquella agua transparente, guardiana y calmosa, emerge de pronto nuestro Mejor Amigo el AMOR, con sus leales compañeras la Compasión y la Independencia, todos ellos firmes, decididos, inmunes, valientes, fuertes, nutridos y fieles a ellos mismos.

–¿Qué os pasa Amigas mías? –nos pregunta nuestro buen aliado el Amor –Os percibo inquietas, perturbadas y agitadas, asimismo, dudosas, encogidas, hasta desconfiadas, ¿Acaso estáis asustadas?

–El miedo y sus compañeros… –dice la Confianza –vienen bravos, seguros y fieros, en busca de prisioneros.

–No temáis, Amigas mías, el Miedo no os atrapará siempre que yo, el Amor, os arrulle entre mis brazos.

–¿Sólo con Amor hay suficiente? –pregunta la Confianza.

–Por supuesto… ¿Acaso no sabes que el Amor lo es todo? Soy vuestra protección, soy Incondicional, soy vosotras mismas… Acercaos a mí, absorberme, envolveos de Compasión, impregnaos de Independencia, sentid que valéis la pena, dad la bienvenida a la SEGURIDAD.

Y después de que nuestro gran Amigo el Amor nos arrebuje el alma, el Miedo y todo su ejército inician su camino hacia el desvanecimiento, esfumándose uno a uno sin opción alguna a regresar.

–Buenos, días Seguridad –digo alegre y encantada –Gracias por llegar a mi vida… Te presento a mi Amiga la Confianza. El Amor, la Compasión y la Independencia nos acompañan, ¿quieres unirte a nosotros?

–Por supuesto –responde la Seguridad –A vuestro lado permaneceré, aportando mi valentía, mi determinación, mi alegría, mi sabiduría y mi serenidad, sólo a condición de que el Amor hacia ti no se desvanezca.

Y así… repleta a rebosar de mí, he vuelto a mi sitio, caminando sosegadamente, serena, juiciosa, abrigada, alegre y agradecida, acompañada de mis cinco grandes amigos, la Confianza, el Amor, la Compasión, la Independencia y la Seguridad, lista para comenzar el nuevo día conmigo misma, llena de Seguridad, Independencia, Compasión, Amor y Confianza en mi esencia.

¡Buenos y maravillosos días…!

Si te ha gustado, te invito a dejar un comentario, a compartirlo y a expandirme por el mundo. Y, si te apetece, también puedes suscribirte a la página y seguirme en las redes sociales. Sólo tienes que darle a alguno de los botones que aparecen aquí abajo y compartirme o seguirme donde quieras. Si te suscribes, acuérdate de añadirme a tus contactos, si no, es probable que mis e-mails vayan directos a la carpeta de Spam o no te aparezcan nunca en la bandeja de entrada.

Sólo me queda darte las gracias por leerme.

Un saludo.

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedin
Facebooktwittergoogle_plusinstagram

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.